sábado, 20 de febrero de 2010
Me declaro culpable I
Rey de locuras, condenado a la horca. Por desobediente al buen gusto y represor de sentimientos ajenos, condenado a la horca. Coordinador de peripecias y acrobacias masoquistas, condenado a la horca. Condenado por curar caprichos con planes perpetuos. Un violador de la ley que avala y alaba las doctrinas mas estoicas. Designado a tomar la cicuta de mi propio egoísmo y agonizar ahogado en la saliva despreciable. Condenado a la horca cuando mis manos se limpien la una a la otra al mejor estilo de Pilatos. Quiero que me ahoguen en vinagre si las alas que te mande para cosechar el dulce fruto de el amor, descansan en mi lomo.
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